3/28/2010

imagen de post

No sé cómo he llegado a esta imagen,

y he pensado que, sólo por ella, merecía la pena escribir un post. Parece que es de Dalí,  y que se llama mujer-libro. 
Me cuesta el lenguaje y el discurso de las feministas, pero cada vez me resulta más evidente que hay tantas y tantas mujeres olvidadas, que hay que recuperarlas (recuperarnos) poco a poco.
Me he encontrado una mujer libro, y en esa misma navegación he pasado por encima de una frase que decía "leer es una obligación", y yo estoy eludiendo las mías demasiado últimamente...

3/23/2010

La tristesa dels moments bonics


A voltes la tristesa té més força durant els moments bonics.

La manifestació de l'altre dia, sense l'Emilia, però amb molt bona resposta dels veïns (sobre tot, perquè tothom que va venir, hi era a la manifestació); va tenir com a resultat una manifestació bonica, sorollosa i sentida. Per això no poder compartir aquell moment amb ella va ser més dolorós que si haguéssim hagut d'assumir una derrota.

3/12/2010

Amago de obituario

Es lo que podría parecer este bloc. Pero también es un diario de duelo... intermitente como diario: no acudo a él cada vez que el duelo se hace presente. Le llamo duelo, porque hay quien le llama así y parece que de esa manera se encasille en un periodo -más o menos largo- que tiene una duración determinada (aunque imposible de determinar). Lo llamo así, pero yo creo muchas veces que tristeza, otras desamparo; a veces es desconsuelo, y otras una impotencia infinita. No siempre siento todo a la vez. Muchas veces es tristeza, a veces ligera de sobrellevar, otras paralizante; pero tristeza.*


Es curioso o al menos a mí me resulta inesperado que los formalismo me impongan el recuerdo vivo de una ausencia. Cambiar unos cargos, hacer un trámite burocrático... de repente ayer no quería salir de casa y hacer eso que forma parte de mi cotidianeidad, ir a una asamblea de vecinos.


Sin embargo, ayer no sentí tristeza, era tensión, volvió el enfado con no-sé-con-qué (porque no puede ser sino contra el azar), la rabia de que ella no pudiera estar allá...y me faltaban las palabras, también la presencia. Sentía como si la mía se desdibujara a cada momento que constataba su ausencia.

Min 6'30''




Y otra vez, la Rae se queda corta: 7. adj. Doloroso, enojoso, difícil de soportar.

3/05/2010

HTML, licencias y otros periplos

Como no hacemos más que hablar de otras formas de gestionar los derechos de autor, la obsolescencia del funcionamiento de las entidades de gestión, el copyleft y el creative commons, el necesario acceso democrático a la cultura y demás, pues acabo de licenciar el bloc en creative commons, share Alike y no sé qué más. Vamos, la que me ha parecido más adecuada. Fes-ho tu també
http://creativecommons.org
Pero lo más divertido ha sido modificar el html para que saliera la licencia y no lo hiciera superpuesta con la imagen del bloc, en medio de un post o como un link corrupto.
Ahora ya está, podría estar mejor, pero está ;)

Los otros periplos se refieren a la duda de si licenciar la página en cc lo he hecho por procastinación o por descansar la cabeza. La duda sigue ahí. 

2/28/2010

De políticos y política




Una aclaración: hace mucho, desde los tiempos de la transición, la clase política se empeñó (y lo logró) en hacernos creer que la política, el hacer político sólo les incumbía y pertenecía a ellos. 

Empezó cuando PSOE salió a la tribuna con el mensaje para los movimientos sociales y la ciudadanía de que ya se podían ir para casa, porque ahora “gobernaban los buenos”. 
Ese gesto lo repitió en 2004, después de ganar las elecciones; sin embargo, la democracia menos injusta se construye desde abajo, con un control continuo y exhaustivo de la sociedad civil a las administraciones y unas reivindicaciones que no son sino el camino hacia la (re)conquista de derechos.




2/21/2010

Reproducciones oníricas de la tristeza

Era un piso medio vacío, frío, de esos construídos en los años 80, con el suelo de piedra dura de cocina, las paredes blancas con rebozado y las puertas de un material que imita a madera, pero que es obvio que no lo es.
Como digo, el piso estaba medio vacío, o vacío entero, detrás mío había un ventana que dejaba entrar luz, un luz grisácea fruto de un tiempo nublado y lluvioso.

En una silla, delante mío, estaba Emilia; alegre, sonriente. Ella sabía que yo estaba allí, y eso también contribuía a su alegríaa, pero no podíamos comunicarnos, entre nosotras había esa distancia que se interponía entre nosotras cuando llevábamos mucho tiempo sin vernos y nos daba miedo no tener ya nada en común, esa distancia que se acortaba y desaparecía con el trato diario.
Ella estaba sentada y sonriente, de repente, hablaba con L, su amiga, que acababa de entrar, con silla de ruedas incluída, desde una puerta que daba a un patio, aunque estábamos en un piso alto. A un patio hundido con luz de atardecer y farolillos de colores.

Emilia estaba allá y yo no podía hablar con ella, porque sabía que estaba soñando y que Emilia Llorca estaba muerta. Así que empezaba a llorar, muy fuerte, para queme oyeran fuera del sueño, cada vez más fuerte, para deshacerme de la tristeza...y ella seguía sonriendo, ajena a esa tristeza que no iba con ella. Ahora estática, porque esa imagen -y yo era consciente de eso- la tenía yo congelada en mi retina. Por eso, lloraba fuerte, muy fuerte; para que la tristeza se colocara allá donde pertenecía, fuera del sueño, y yo pudiera con mi consciencia-sueño, recrear una situación en la que hablara con ella.

Pero no podía para de llorar, no podía controlar el sueño.

Después el sueño continuaba, en el patio, con gente de La Barceloneta, su presencia de alguna manera en la casa de al lado del patio que ya no era el piso, sino un espacio más acogedor; su hijo pequeño también sonriente...

Y ahora la tristeza ya está donde tenía que estar. Y yo no puedo parar de llorar.

Es curioso como la lógica de los sueños se vuelve a veces surreal, pero también aplastantemente burda: tenía que llorar más fuerte para que la tristeza saliera fuera del sueño.


2/17/2010

No hay semanas

"Si haces cosas todos los días y, si además, trabajas, no hay semanas". Eso me dijo el otro día cuando le reconocí que había sido buena idea obligarme a dormir un par de horas más el domingo, en lugar de levantarme para ir a otra cita de esas en las que ayudas a alguien con tu
experiencia o dejas que se sirvan de tu capacidad de redacción [sic.].Había sido una buena idea porque así no iba a volver a empezar la semana cansada.


Pero me contestó con una lógica aplastante que dejó mi agradecimiento a la altura de una colilla: "no hay semanas".

 
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